sábado, 2 de julio de 2011

Ya no tengo tu cigarro en desayuno, Y aprendí a echarlo de menos, te lo juro.
Ya no tengo tu mejilla y su deseo, de sentirle a mi nariz su alma de hielo.
Ya no tengo aquel susurro que avivaba, el fueguito de una voz avergonzada.
Ya no tengo la fruición de la mañana, de rogarte que despegues de la cama.

Ya no tengo tu solcito en mi habitación, Se ha instaurado la ilusa ilusiónDe un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo.
Callejeros va a tocar; San Lorenzo va a jugar, Y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo.

Ya no existen esas pelis mentirosas, Que solían dar lugar a nuestras cosas.
René, mudo, inalterable, Me rechaza como a un tipo indeseable.

Si no tengo esos ojitos que ostentaban, cielo eterno para aquella alma menguada, Ni ese beso que, pequeño, me colmaba ¿Qué voy a hacer con esta fabula acabada?

Ya no tengo tu solcito en mi habitación, se ha instaurado la ilusa ilusión, de un olvido repentino burlando a un tiempo lerdo.
Insoluble va a tocar; River vuelve a hacerme mal. Y eso no va a hacer más que cooperar con tu recuerdo…

Sólo tengo de aquel tren al paraíso, un furgón impenetrable sin sus puertas. Y una sábana impermeable de granizo, de una cama que solía ser caldera
Ya no tengo aquella risa terapeuta, Y este espanto tenebroso no da tregua. Me ha quedado una existencia belicosa, De una paz que hizo a mi vida encantadora.


Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia,
Sólo me da a elegir, por vos o su eutanasia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario